10/ Venga Héroes, nos vemos en los balcones a las ocho!
Siguen considerando que los sanitarios que se están comiendo lo peor de esta crisis, enfermeras, médicos, TCAE, celadores, limpiadoras, administrativos, servicio de lavandería, técnicos y conductores de servicios de urgencias… son héroes. Cierto son muy valientes porque, aún casi sin medios adecuados de protección, se lanzan a cuidar a los enfermos con COVID19, hacen su trabajo, proporcionan cuidados y atención… A consecuencia de lo cual ellos también enferman, también mueren. Pero esto de las HEROICIDADES, de ver casi como super-personas a estos trabajadores que lo que están haciendo, simple y llanamente, es su trabajo, supone una cierta tiranía para con estas personas, porque se les exigirá siempre la misma dedicación cuasi-suicida en su trabajo futuro; hoy se les ve como seres vocacionales que trabajan por amor a su labor y no a cambio de un sueldo, se les ve como ángeles cuya dedicación no tiene límites y no como personas que tienen miedo, que dudan, que sienten temor a ponerse el uniforme a diario, que no están donde desean estar, que se les niega esa parte humana que les hace tentador la idea de quedarse en casa… ahí radica este peligro. Los profesionales de todos centros sanitarios, no solo de hospitales sino de atención primaria y residencias entre otros, se están comiendo un enorme marrón, es verdad, son víctimas de una epidemia en el cogollo de la propia pandemia, pero no olvidemos todo esto cuando finalice la crisis -horrible- sanitaria, no olvidemos su profesionalidad cuando regresemos a nuestra vida “normal”, no lo olvidemos cuando os nieguen una receta no justificada en consulta o cuando os digan que vuestra solicitud no es urgente sencillamente porque no lo es, o cuando tarden en atender un timbre porque están ocupados con una urgencia en otra habitación o cuando tengáis que esperar varias horas en urgencias porque vuestro motivo de consulta es una memez y nadie os ha echado para atrás en el triaje porque no puede decirle a nadie que no se le atiende porque se le ha acabado el líquido de lentillas o le duele una muela o cualquier otra lerdez por las que muchos consultan en urgencias; que no se les olvide a los que aplauden a las ocho que los profesionales de la salud, sobre todo las enfermeras son de los que más agresiones verbales y físicas reciben a diario, ¡a diario!… Por favor, que no se les olvide a los que aplauden todos los días a las ocho, sobre todo a esos políticos que menosprecian la sanidad pública recortando presupuestos -para dárselos a la sanidad privada- que estos profesionales cobran una basura, sí una basura, por un trabajo que supone una enorme responsabilidad clínica y social y una brutal carga asistencial, con ratios imposibles de sobrellevar, sobre todo las enfermeras que en España tienen el ratio asistencial más ridículo de UE. Por favor, cuando aplaudan a las ocho, no lo olviden. No los vean como héroes, no los idealicen ni piensen que trabajan por amor al arte o porque su vocación les hacen “seres de luz”, NO. Trabajan porque son profesionales y son responsables y saben cual es su obligación… ahí radica su grandeza. Y esto mismo lo hacen SIEMPRE, con crisis sanitaria y sin ella, siempre, no solo ahora. Ahora es cuando todos los están viendo y ahora los ven porque los necesitan para acabar con esta puta crisis… el resto del tiempo no ven qué hacen ni les importa porque no se les necesita en la medida que se les necesita hoy, ahora. Y sus reivindicaciones laborales son y han sido ignoradas durante décadas, se les ha ignorado e incluso tachado de caprichosos que quieren cobrar más, que quieren tener más vacaciones, que quieren un trabajo estable y bolsas de contratación transparentes y justas… Ojo y son los mismos profesionales de la sanidad que hasta hace solo unas semanas salían a la calle en forma de mareas blancas o enfermeras eventuales en loita, movimientos que a toda la sociedad, y a los políticos en particular, les daba igual y los ignoraban con una sonrisa condescendiente en los labios. Sí, aquéllos son los mismos profesionales de hoy, los mismos que vemos en IFEMA, en el Virgen del Rocío, en San Cecilio, en el 12 de octubre, en el Universitario de Burgos, en el Vall d’Hebrón, en el Valdecilla,… ¡¡¡los mismos!!! Y si se les puede considerar héroes es porque siempre han hecho su trabajo aún a costa de haber sido tan maltratados, explotados e ignorados por la toda la sociedad y los gobiernos en particular. Hoy, como siempre, están haciendo lo que siempre han hecho: su trabajo y su responsabilidad. Y hoy se les ve porque se les necesita más que nunca, porque gracias a ellos se vencerá a esta epidemia mortífera y cabrona.
Venga, nos vemos en los balcones a las ocho.
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