9/ Por miles...

Ancianos muertos por miles, ancianos muertos en sus camas de las residencias en las que un día ingresaron en busca de una una vida y unos cuidados mejores, huyendo de la soledad, quizá y que ha resultado su partida perdida a la muerte, Residencias que, en ciertos casos, nunca les ha interesado a nadie, dado que muchas han sido denunciadas durante años y años -mucho antes de empezar esta crisis- y sus respectivas comunidades autónomas no han hecho absolutamente nada. Esas residencias, un día la mejor solución para una vida que llegaba a su otoño, que se consideraron el alivio de familias y de hogares solitarios, estas residencias, insisto, se han convertido en los ataúdes comunitarios de decenas de ancianos, de personas que, demasiadas veces, no les han importado a nadie… Otros muchos, gracias a sus cuidadores y auxiliares siguen recibiendo buenos cuidados y están protegidos de esta horrible infección que para los viejos supone una pena de muerte casi segura, pero no se me va de la cabeza esa residencia en la que la mitad de los residentes estaban muertos, la otra mitad enfermos y las monjas, sus respnsables, habían huído en estampida haciendo gala de una falta absoluta de humanidad, brutal y horrible. No olvidemos que en muchos casos estas residencias son privadas y el desembolso para poder tener una plaza supone, en muchos casos, pequeñas fortunas. Espero que cuando todo esto pase la Justicia sea implacable con los gestores de estos centros de tortura y con los responsables autonómicos que no supervisaron la adecuación de estos centros con los servicios que se suponía debían prestar de forma profesional y humana. Gestores de centros residencias y responsables autonómicos son igual de responsables del maltrato de estos ancianos, por la dejadez y el abandono.


Imaginen a esas personas ancianas dando sus últimos alientos en esta vida, enfermos, con dificultad para respirar, sin asear, sin agua ni alimentos, sin los cuidados más básicos, sin una mano que asir cuando el miedo les llena los ojos de lágrimas… llamando a sus seres queridos sin obtener respuesta… quiero que no olviden esa imagen, que no la puedan borrar de su cabeza ni cerrando los ojos ni cambiando de canal en su TV. Esas personas murieron tras sufrir un calvario infinito y espantoso, un sufrimiento que, espero, tenga sus consecuencias legales-penales para las personas que permitieron esta horrible realidad. El desencadenante de estas muertes ha sido un virus letal para ellos, es verdad, pero los responsables de estas muertes por su desidia y su falta de supervisión siguen en sus puestos, están en sus casas o cantando sus soflamas partidistas a diario en los telediarios. Insisto, espero que la Justicia haga su trabajo. A mí esos ancianos y su sufrimiento no se me va de la cabeza...


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