3/
Venga, voy a poner la tele a ver si me distraigo. Cambio de canal de forma frenética a ver si encuentro algún canal que no me recuerde por qué estoy en reclusión en casa atemorizado y nervioso. No es fácil ver una televisión que no nos recuerde a cada momento que el pánico es la sensación que más pulula por medio mundo… sí, medio planeta. porque esto es un problema global, ¡eso es una pandemia, eso y nada más!
Mira, en varias emisoras varios políticos de cierto pelaje, ése mismo del que se manifestó durante años y años a favor de recortar lo público, lanzando misiles sin pausa a la línea de flotación de la Sanidad Pública, de la investigación, de la ciencia..., favoreciendo de forma descarada e interesada a la privada, que piden al Gobierno, bueno, que le exigen con las yugulares ingurgitadas por la indignación, que ponga a disposición de la ciudadanía todos los recursos sanitarios y de protección para que esta epidemia no sea una desgracia más mortal de lo que ya es… ¡Es obsceno, que estas personas reivindiquen unos recursos que ellos mismos durante años recortaron, esquilmaron, ahogaron... condenando a muerte a la sanidad pública, esa que ellos creían que era poco rentable y un pozo sin fondo de los impuestos ciudadanos. Curioso que nunca consideraron que, sus propios sueldos y prerrogativas asociadas a sus cargos, fueran una inversión vana e inútil. Hoy día, en esta pesadilla pandémica en la que todos estamos atrapados, la única que nos podrá salvar a todos por igual, ¡la única!, es la sanidad pública.
Comentarios
Publicar un comentario