Entradas

Mostrando entradas de 2020

11/ Los días que puedo descansar

Sí, los días que puedo descansar, nos vemos en los balcones. Aquellos que te conocen y saben a lo que te dedicas, si son muy amigos o familiares te preguntan: ¿cómo estáis?, o te afirman: Lo estáis pasando “chungo”. Los que más se atreven te dicen, ¿cómo crees que acabará esto, cuál es tu pronóstico? Las respuestas suelen ser muy sencillas: - ¿cómo estáis?, - Mal…; - Lo estáis pasando “chungo”; - Pues sí!; - ¿cómo crees que acabará esto, cuál es tu pronóstico?: Mal, muy mal. Y es que en esos días que puedo descansar, no descanso, ni descansamos. Disfrutando de la reclusión domiciliaria, con los críos, (la mayoría de compañeros están igual), con el miedo en el cuerpo, por no llevar el bicho a casa y adoptando mil rituales para sentirte limpio al entrar por el umbral de casa. Mal, lo estamos pasando mal. No puedes abrazar, ni achuchar a tus seres queridos, no quieres “juntarte demasiado”. La convivencia es muy complicada. Recluido en una habitación a parte por si las moscas, cada vez qu...

10/ Venga Héroes, nos vemos en los balcones a las ocho!

Siguen considerando que los sanitarios que se están comiendo lo peor de esta crisis, enfermeras, médicos, TCAE, celadores, limpiadoras, administrativos, servicio de lavandería, técnicos y conductores de servicios de urgencias… son héroes. Cierto son muy valientes porque, aún casi sin medios adecuados de protección, se lanzan a cuidar a los enfermos con COVID19, hacen su trabajo, proporcionan cuidados y atención… A consecuencia de lo cual ellos también enferman, también mueren. Pero esto de las HEROICIDADES, de ver casi como super-personas a estos trabajadores que lo que están haciendo, simple y llanamente, es su trabajo, supone una cierta tiranía para con estas personas, porque se les exigirá siempre la misma dedicación cuasi-suicida en su trabajo futuro; hoy se les ve como seres vocacionales que trabajan por amor a su labor y no a cambio de un sueldo, se les ve como ángeles cuya dedicación no tiene límites y no como personas que tienen miedo, que dudan, que sienten temor a ponerse e...

9/ Por miles...

Ancianos muertos por miles, ancianos muertos en sus camas de las residencias en las que un día ingresaron en busca de una una vida y unos cuidados mejores, huyendo de la soledad, quizá y que ha resultado su partida perdida a la muerte, Residencias que, en ciertos casos, nunca les ha interesado a nadie, dado que muchas han sido denunciadas durante años y años -mucho antes de empezar esta crisis- y sus respectivas comunidades autónomas no han hecho absolutamente nada. Esas residencias, un día la mejor solución para una vida que llegaba a su otoño, que se consideraron el alivio de familias y de hogares solitarios, estas residencias, insisto, se han convertido en los ataúdes comunitarios de decenas de ancianos, de personas que, demasiadas veces, no les han importado a nadie… Otros muchos, gracias a sus cuidadores y auxiliares siguen recibiendo buenos cuidados y están protegidos de esta horrible infección que para los viejos supone una pena de muerte casi segura, pero no se me va de la cabe...

8/ ¡Animales!

¡Animales! ¿¡Con una máscara de Snorkel y un chubasquero!? ¡Animales! Es como enfrentarse a una guerra nuclear con palos y escobas. Así es como vamos al frente, ¿en serio? Está claro que no estábamos preparados para algo de tal magnitud. Aunque no es la primera vez que suceda algo así en el mundo. En la cabeza la imagen de soldados en la Primera Guerra Mundial, desprotegidos ante el ataque enemigo con “Gas Mostaza”; o la imagen de “voluntarios-involuntarios” rusos en Chernobyl haciendo frente al accidentado reactor nuclear. la ironía de ver las cosas muy lejos en un mundo globalizado, de pensar de que China está infinitamente lejos o que Italia no está tan cerca. No sólo nosotros, todos, toda Europa está mostrando su ceguera. No somos todos ciudadanos Europeos, ninguno es ciudadano Europeo. Europa es la que ahora está alejándose, mostrando que el proyecto común no lo es tanto. ¡Animales! ¿Así nos hacéis luchar? son todos los días que cuando no cae una compañera, lo hace un compañero. S...

7/ Cambiando

Esta crisis nos está cambiando. Cuando todo termine no seremos los mismos que antes de este infierno… Faltarán demasiadas personas que se fueron demasiado pronto, habremos aprendido a que nada es como parece, que nuestra presunta seguridad, nuestro conformismo y nuestra vanidosa supremacía en la evolución ha quedado destrozada de un plumazo por un virus que muchos tardaron en reconocer como auténticamente peligroso. Nos está esquilmando y aún no ha terminado. Nuestra sociedad, nuestros políticos tienen que entender que estaban poniendo el foco en el lugar equivocado, que los mercados, la banca, los negocios no son lo que de verdad importa sino la ciencia, la investigación la sanidad. La sanidad pública… ¿seguirá siendo tan maltratada como lo ha sido hasta ahora o por fin alguien se dará cuenta de que es imprescindible cuidarla, aportar los recursos necesarios, cuidar los ratios de enfermeras en base a la carga real de cada servicio asistencia y residencial, dando ya, de una dichosa vez...

6/

En el “hospital mutante”, reconvertido a Covidario no paran de llegar pacientes infectados, algunos con posibilidades de recuperarse, otros casi desahuciados. El ánimo de la tropa, reconvertida en muchos casos a personal asistencial de planta, se mantiene. Es casi un aullido de resignación, ves a compañeros caer, a otros seguir. Los primeros que se quedaron en casa por cuarentenas preventivas y sin sintomatología manifiestan su impotencia, mientras que los que deberían haber sido los segundos en guardar una cuarentena, ya no se les pudo permitir. La descoordinación en este sentido total, debido al cambiante criterio que llega desde las instituciones y ministerios. Cada turno es más duro, cada vez son más pacientes, cada vez es mayor el esfuerzo, cada vez cuesta más. Cada alta se convierte en un alivio, a la vez que en una idea potencial de desconfianza. Desconfianza hacia el sistema, ¿irá a casa?¿mantendrá la recomendación de guardar cuarentena?¿podrá curarse totalmente?¿lo cuidaran ...

5/

Las noticias en los medios, en cualquier medio que abras, son horripilantes: miles de contagiados, miles ya de personas que han muerto por este puto bicho. Porque no olvidemos que tras esas cifras secas, escuetas, frías… hay personas que se han muerto porque un día alguien les contagió un virus… quizá tras un beso o un abrazo de cariño, quizá tras devolverle el cambio en el mercado, quizá al agarrarse a la barra del bus para no caer en un frenazo, quizá al darle su cuidador de comer el puré de pescado del mediodía… Nunca antes en este mundo moderno que creemos dominar gestos tan sencillos y, muchas veces plenos de afecto, se vieron transformados en gestos de muerte. Y nunca antes en esta moderna sociedad nuestra un gesto tan simple como lavarse las manos y extremar la higiene se convirtió en un medio para evitar contagios para salvar vidas. Uuuuf días atrás vi en redes sociales a varios personajillos mostrar su atrevida ignorancia al poner en duda que lavarse las manos supusiera nada ...

4/

Desde la ventana del Hospital se reciben también esos aplausos, reconfortan sí, lo hacen y mucho. No estáis solos, os apoyamos, ánimo, sabemos que estáis luchando. Quizás sea la sensación que recorría el cuerpo de nuestros abuelos cuando eran despedidos en sus pueblos cuando se dirigían al frente. ¡Quizás! Y es que el contexto nos hace utilizar un lenguaje bélico: esto es una batalla, esta es nuestra guerra, la guerra que nos ha tocado vivir, la tercera guerra mundial…. ¡Quizás! Quizás porque es todo incertidumbre, es todo desolación, es todo impotencia, de unos profesionales que se lanzaron a luchar cuando sus fuerzas ya estaban agotadas. ¡Ja! El colapso del sistema sanitario, me rio, ¿acaso no está al límite cada Invierno? Con esos primeros aplausos dirigidos a nosotros, enfermeras, médicos, auxiliares (TCAE), celadores, limpiadoras, administrativos..., no voy a engañar a nadie si digo que derramé mis lágrimas. Justo empezaba todo y no quise retenerlas, no pude retenerlas, ya no me a...

3/

Venga, voy a poner la tele a ver si me distraigo. Cambio de canal de forma frenética a ver si encuentro algún canal que no me recuerde por qué estoy en reclusión en casa atemorizado y nervioso. No es fácil ver una televisión que no nos recuerde a cada momento que el pánico es la sensación que más pulula por medio mundo… sí, medio planeta. porque esto es un problema global, ¡eso es una pandemia, eso y nada más! Mira, en varias emisoras varios políticos de cierto pelaje, ése mismo del que se manifestó durante años y años a favor de recortar lo público, lanzando misiles sin pausa a la línea de flotación de la Sanidad Pública, de la investigación, de la ciencia..., favoreciendo de forma descarada e interesada a la privada, que piden al Gobierno, bueno, que le exigen con las yugulares ingurgitadas por la indignación, que ponga a disposición de la ciudadanía todos los recursos sanitarios y de protección para que esta epidemia no sea una desgracia más mortal de lo que ya es… ¡Es obsceno, que ...

2/

En casa, desde mi ventana, veo a la mayor parte de mis vecinos aceptar las restricciones, adaptar su existencia a los pocos movimientos cotidianos que se nos permite realizar fuera de la puerta de nuestra casa. Me sumo a las ocho de la tarde todos los días a la ovación plena de cariño y respeto al trabajo de los profesionales que se dejan la piel -la salud y la vida- a diario en hospitales, centros de Primaria y residencias, para cuidar a todos los que ya tienen la infección desarrollada y agotando sus fuerzas y -demasiadas veces- su vida . Ay, cuánta impotencia no poder hacer más, cuánta impotencia limitar nuestra ayuda a solo unos breves vivas y una palmas llenas de calor. ¿Pero podemos hacer más? ¡Sí, claro que podemos hacer más! Respetar las normas y las restricciones que nos obligan a todas las personas por igual… Mi vecino saca el perro y lo pasea por media ciudad, varias veces al día, creyendo que tiene más derecho que los demás, que el gesto adusto con el que que me mira, porqu...

1/

A pesar de que no paraban de llegar noticias de Oriente que hacían referencia a una epidemia brutal, fuimos incapaces de hacer caso a las señales. Se estaba tan a gusto en nuestra burbuja de irrealidad que, como de costumbre, todo nos parecía muy lejano. Varios años atrás ya habíamos tenido algún que otro aviso, pero eran todos ahí, y ninguno aquí. Los pelos de punta nos los puso un brote de ébola que quiso viajar en un mundo globalizado a occidente, pero como una noche con un mal sueño, pasó. ¿Los avisos no fueron los suficientes?¿Acaso no estábamos preparados?¿Acaso no éramos de los mejores en muchas cosas?¿Acaso no vivíamos bajo el paraguas de Europa? No teníamos de qué preocuparnos, ése era el pensamiento general.. Se debe a la globalización, fueron de los primeros argumentos, cuándo por la Lombardía italiana veíamos el brote crecer. Al comenzar el goteo de casos en nuestro entorno, fué cuándo comenzamos a sacar pecho, enorgulleciéndonos de nuestro robusto sistema sanitario que, ...

0/ Presentación

En 2020 se describió el término Covidario para definir los centros sanitarios, en los que se trataba a personas infectadas de Covid-19 (SARS-cov-19 también conocido como Coronavirus). Hospitales de infecciosos que nunca pensamos que se volverían a ver, al menos en nuestro entorno, monográficos de la infección por Coronavirus. El Covidario pretende ser un relato prosaico de las vivencias presentes, pasadas y futuras de esta distopia que nos está tocando vivir como personas, tanto en la trinchera casera como en el frente sanitario… El relato del Covidario: